Audio en la Escuela

Muchos docentes se quejan de las dificultades que tienen para hacerse escuchar en la sociedad audiovisual en la que vivimos. Es cierto que la facilitación visual permite que seamos capaces de comprender mejor una información, logrando que las diferentes secciones de contenido aparezcan ante nuestros ojos organizadas de forma lógica para su estudio.

Sin embargo, también es necesario que seamos capaces de centrar la atención de nuestros estudiantes en otros aspectos. Particularmente en uno que puede implicar el trabajo directo sobre el principal medio de la comunicación humana: la voz. El trabajo con audio en la escuela nos permite desarrollar toda una serie de posibilidades tanto educativas como relacionadas con estrategias de expresión oral y de escucha activa. Nuestros alumnos necesitan aprender a expresarse de forma adecuada, pero también necesitan aprender a escuchar sin que elementos visuales acompañen constantemente las diferentes exposiciones. Si conseguimos que vuelvan a darle importancia a la palabra, que sean conscientes de lo fundamental que es lograr que las frases signifiquen y transmitan ideas, seremos también capaces de hacerles comprender la importancia del trabajo sobre la comunicación, sobre el respeto y la convivencia a través del lenguaje.

Todo lo que hacemos en nuestra vida, incluso nuestro propio pensamiento, se ve dirigido por el uso que hacemos de la palabra. Es importante que nuestros estudiantes sean capaces de mejorar en este aspecto, pero sólo lo conseguirán si son conscientes de cómo se están expresando y de cómo podrían llegar a hacerlo. Para ello, no hay nada mejor que dejar que se oigan a sí mismos. Si pueden escucharse y analizarse comprenderán también la mejor forma de poner sus ideas en una conversación, de enriquecer el diálogo constante con los demás y así hacer que su comunicación sea más efectiva. Todos hemos probado a realizar debates en clase, pero en la exposición de ideas, igual que en las conversaciones, es común que se produzcan malentendidos. De lo que los alumnos dicen a lo que realmente quieren decir hay a veces una larga distancia. Pero si ellos mismos son capaces de escucharse para analizar cómo han hablado, será posible que mejoren tanto la estructuración de su discurso como su capacidad para persuadir al oyente.

Hagamos de la palabra un arma. Un arma que sea capaz de solucionar los conflictos mediante un uso adecuado del lenguaje. Para conseguirlo, sólo necesitamos que nuestros estudiantes sean conscientes de su poder y lo usen de forma adecuada.

Fuente: http://www.accionmagistral.org/informate/blog/entry/2015/04/12/audio-en-la-escuela

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